Ilustración que cuenta historias

 

Ilustración que cuenta historias by Veronik Ilustra

Hace ocho años cuando comencé a definir más mi estilo actual tuve uno de esos sueños que te dan ganas de tener un puerto usb pegado en la cabeza para mandar a imprimir; por desgracia hasta que esa tecnología no surja (y llegue al alcance de mi bolsillo) me he visto en la limitante de tiempo para poderla llevar a cabo, pero desde entonces esta “historia del medio mundo” me ha perseguido y conquistado; las ilustraciones que tengo a cerca de ellas son muchísimas aun cuando no todas las he publicado.

Te comento esto porque me ayudó a darme cuenta de que contar una historia con tus ilustraciones es una de las cosas que te permiten entrar en contacto con tus seguidores, al presentar varias escenas con los mismos personajes vas mostrando más partes de ti, más de tu propia visión del mundo y les permites a ellos adentrarse en una historia que los transporta, los transforma o les roba el corazón.

El hermoso arte de Chiara Bautista es muestra y testigo del poder de una historia o varias colecciones ilustradas (amo el modo en que cuenta sus historias que duelen un poco, pero duelen rico n_n).

Otro de los grandes que llegan lejos con este proceso es Jake Parker quien cada inktober recupera la historia del año anterior extendiendo sus mundos y agregando nuevos personajes.

Llevar a cabo un reto como este siempre es complicado, requiere estructura, un perfecto conocimiento de tus personajes, una historia épica y creativa pero sobre todo continuidad.

Una vez que logras dominar algo como esto la comercialización de una marca se vuelve algo sencillo (por la cantidad de productos que puedes ofrecer a cerca de algo que ya aman) y tu trabajo tiene mejores oportunidades de convertirse en una referencia en el área.

¿Tu ilustración alguna vez ha contado una historia? Si es así me encantaría encontrarla. 

Tehuana de mis amores

Esta historia es parte de un proyecto, un regalo muy especial; tanto como la personita que me lo pidió, gracias Themis por invitarme a ser tu cómplice. n_n 


Hubo una vez una itsmeña que fuera de su ciudad cantaba un arrullo, una abuela que era madre y que protegía a su “chunca” (en zapoteco: la más pequeña, su consentida).

Cuentan las estrellas que en la noche en que salió de su pueblo fue marcando el camino con los centenarios de su ahogador. De ese modo pagaba por el futuro que deseaba entregar a sus hijos y el rastro que dejaba les permitiría regresar a su Oaxaca natal; la raíz de donde todos venían.

Cuando llegó a la ciudad solo le quedaba amor. Pero los espíritus grandes, como el de ella, saben construir moradas llenas de felicidad, entrega desmedida y calor de tradición. Pasó el tiempo y al final de sus días aquella hermosa itsmeña se unió al viento en un arrullo que vencería generaciones.

Cuentan que aún los más pequeños descendientes de su estirpe pueden encontrar su cariño y los restos de su canto entre los pliegues de su traje de tehuana.

Chunca pa’ allá, chunca pa’ acá…     … las olas que vienen y van.


ver proyecto     /     Mi cliente dice: